¿Cómo estás?
Ambigüa pregunta. Tan cotidiana, que se ha vuelto obligatoria. Parte del protocolo de saludar a alguien, de la etiqueta, de ser amable o al menos diplomático.
¿Cómo estás?
¿Cuántas connotaciones podría tener esta pregunta?
Estoy sentada, parada, de cabeza, acostada...
Estoy cansada, aburrida, molesta, feliz, confundida, triste...
Estoy jugando, comiendo, platicando, escribiendo...
Estoy pensando, respirando, sintiendo, viviendo...
Y sin embargo, habiendo una infinidad de posibles respuestas, nos limitamos a responder: “BIEN”. Ambigüa respuesta. Pero digamos que es exactamente lo que necesitamos escuchar para finalizar con el protocolo. Porque si alguien respondiese: “MAL” nos veríamos obligados a preguntarle “¿Por qué?” .
¿Por qué solo nos interesa la otra persona sino se encuentra “bien”?
¿Cómo estás?
Desde mi perspectiva esta pregunta implica preocupación por la otra persona. Pero, ¿Realmente nos interesa que es por lo que esta pasando la otra persona?.
Si te respondiera: Estoy triste, me acaban de diagnosticar cáncer de mama.
¿Realmente sabrías que responder?
O yo conociendo tu incapacidad para consolarme, prefiriría limitarme a responderte: ESTOY BIEN. Mientras escondo mi dolor.
¿Cómo estás?
Con todo lo malo que ocurre hoy en día, creo que es más notable que una persona se jacte de estar “BIEN” que de estar mal. No deberíamos preguntar: ¿Por qué tan optimista?, ó ¿Por qué estás bien?
Al menos yo respondería:
Porque estoy sana, vivo libre, tengo que comer, una casa donde vivir y donde dormir, tengo con que vestir, una familia, dinero suficiente para complacerme con algunos lujos. En pocas palabras puedo decir que soy feliz y no tengo de que quejarme.
¿Nos interesan todas estas trivialidades? Creo qué no. Y por esto yo creo que está pregunta tan obligada, debería de tomar un nuevo sentido, uno más significativo, mas trascendente…
¿Cómo estás?
Si en verdad preguntamos esto, deberiamos hacer un compromiso, de preguntarla de corazón, con un genuino interés, con el afán de saber un poco más de la persona, más haya del protocólo, más allá de las trivialidades.
¿Cómo estás?
Esa es la pregunta, y te exorto a que la hagas, y la respondas con el verdadero peso que merece…
Y tú, ¿Cómo estás…?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada