miércoles 11 de marzo de 2009

DEPRESIÓN

Amanece. Unos rayos tímidos de sol entran por mi ventana. El ladrido de mi perro me despierta. Dejo entreabrir mis ojos. Me duele la cabeza. Siento la pesadez habitual de los últimos dos meses. Hoy no me quiero levantar. ¿Qué caso tiene? Será lo mismo que el día anterior. Me quedo recostada. Gimiendo por la migraña que me aqueja. La cabeza me retumba. Tengo un nudo en el estomágo. Creo que es la colitis. Siento deseos de llorar, sin ninguna razón. Me reprimo, aprieto fuertemente mi labio inferior con mis dientes. Siento que mi cabeza está apunto de reventarme. Jalo mi cobija hasta taparme la cabeza. Mi perro no deja de ladrar. Intento volver a dormir. Aprieto mucho los parpados. Es inutil, ya no tengo más sueño. Padezco de insomnio, dormí apenas dos horas. Y aún así no puedo volver a conciliar el sueño. Duermo poco y siento que no descanso nada. Entre pesadillas y malos pensamientos, ¿Quién puede descansar así? Los malos pensamientos vuelven. Me siento miserable. Siento que mi vida no ha valido la pena. Que a nadie le importo. Me entra la ansiedad. Comienzo a temblar. Siento un profundo deseo de desaparecer. De dormir y no despertar en mucho, mucho tiempo. Empiezo a sudar frío. No puedo evitarlo. Suelto el llanto. Lloro inconsolablente. ¿Por qué? No lo se. Quizá este cansada de mi vida. O quizá este harta de sufrir de insomnio. Quizá sea la migraña. No lo sé. Quizá este harta de la insoportable levedad del ser. ¿Por qué? ¿Por qué soy tan infeliz? La cabeza no deja de dolerme. Sigo recostada. Mi perro sigue ladrando. Cada vez que ladra, me retumba la cabeza. Siento un gran vacío dentro de mí. Dejo de llorar. Después de dos horas de autocompación, por fin me levanto. Me dirijo a la cocina por dos aspirinas. Alimento a mi perro. Lo acaricio: "Quizás seas mi único amigo". Entro en la casa. Me recuesto el sillón. Contemplo el techo. Pierdo la noción del tiempo. Adentrada en mis propias reflexiones. No he comido nada. Creo que desde antier. No tengo hambre. El simple hecho de ver comida me revuelve las entrañas. No merezco comer. Llevo tres días sin bañarme. Y siete sin salir. Pasan las horas y yo sigo recostada. Mirando al techo. Mirando a la nada.

"Se llamá Depresión" dice el Neurólogo... ¿Depresión, yo? vaya diagnóstico. Nunca crei que yo fuera depresiva, normalmente soy muy alegre. "No hay razón aparente" continuo diciendo, "Al parecer su cerebro no segrega la suficiente Serotonina (Neurotransmisor, que controla el estado de ánimo)"... No se de que diablos habla. Ni siquiera me interesa. Estoy ahí en ese consultorio en contra de mi voluntad. Me avisaron una hora antes de la consulta. Mi mamá afirmando con la cabeza. Al parecer ella si entiende de lo que hablan. Mi papá viendo al suelo con la mirada perdida. "Al parecer es una cuestión hereditaria, ¿Tiene familiares depresivos?" Mi mamá se rie discretamente: ¡Sí, todos en su familia son depresivos! Tíos, artístas y bohemios. Trovadores y pintores. Y ante todo depresivos. El doctor trata de motivarme diciendo que es muy normal, sobre todo por la edad en la que estoy pasando, adolescencia tardía, la llamó. Conto varios casos cercanos de gente que padece depresión, por alguna razón eso no me hace sentir mejor. Incluso el caso de su esposa y de una niña de doce años con pensamientos suicidas. "La depresión, es un común denominador de nuestra sociedad, cada vez más común, generalmente provocado por el estrees"... Evidentemente ese es mi caso. "Deberás tomar este medicamento: Prozac, por un año, si te es posible toma terapia psicológica, quizá haya una razón que tu desconoces, te sentiras mejor dentro de un mes y tendremos consulta dentro de dos meses a ver como sigues".

Nunca me había considerado depresiva. Al contrario. Me consideraba de carácter fuerte. Muchas veces me habían juzgado de "Insensible". Yo sabía que no era así, sin embargo, sabía que aparentaba ser más fuerte de lo que en realidad era. No es fácil que yo muestre mis sentimientos. Es como una forma de protegerme, para que no me lastimen. No me gusta llorar en publico. Pienso que es simbolo de debilidad. Cuando me ven llorar argumento que fue un bostezo, que se me metió una basura al ojo o que se me seco el lente de contacto. Al parecer, soy más sensible de lo que había imaginado. Nunca había externado esto. Me averguenza admitirlo. Supongo que admitirlo es mejor que negarlo. Así estoy un paso más cerca de superarlo. Espero que si un día me veas llorar lo comprendas. Y ojalá que ahora que sabes esto de mi no me lastimes. Al contrario, que me tengas en tus oraciones. Nunca había mostrado sintomas depresivos, pero al parecer, esa falta de serotonina, a la que ya me había adaptado, explica mi carácter intolerante y explosivo... Espero que esto pase pronto... Espero no volver a recaer... Espero que no me lastimes, que no me trates diferente, pero si me vez explotar, que lo puedas entender... En especial, quiero agradecer a las personas, que estuvieron cerca en esa época díficil, mi familia y unos pocos amigos. De verdad han sido de gran ayuda para salir adelante. Gracias a Dios ya estoy mucho mejor... Espero salir pronto de esto...

1 comentarios:

  1. Yo he vivido muchas veces la depresión sin saberlo ni externarlo y lo peor es mantener los sentimientos dentro, pues estos carcomen el ser, carcomen las esperanzas y te aislan de tu vida de tu ser. Actualmente estamos predestinados a tener rutinas. Levantarse, estudiar, comer, hacer tarea, cenar y dormir. LA mejor forma de combatir la depresión es con ayuda de amigos y familiares, pero como recibir ayuda si nos comemos nuestros sentimientos y nuestras ideas?? Si tu has sufrido momento de esto, te puedo confesar que yo he vivido varios años con problemas parecidos,pero el correr me ha sanado y el empezar a hacer cosas que adoro y que amo, estar con la gente que quiero estar.

    ResponderSuprimir