Para empezar, se necesita una buena dosis de locura, no la locura que tienen los simples mortales en promedio, una cantidad que raye en lo sobrehumano, que vaya más haya de todo límite, sin miedo a los conflictos, a la austeridad, a la aventura. Sólo una mente con suficiente locura estaría dispuesta a sufrir todas las carencias y limitantes que implicarían el vivir en una casa, solamente con un colchon.
Algunos consideran esto como un acto de flojera, de socialismo, o de mediocridad, desde mi punto de vista es un acto de valentía, querer ir en contra de la corriente, de los estereotipos, de no amoldarnos a lo que nuestra sociedad consumista nos demanda.
Ciertamente, aveces las cosas nos poseen, más que nosotros poseerlas a ellas, pues resulta que los medios de comunicación, siempre nos invitan a consumir, más y más, nos hacen comprar cosas que ni siquiera necesitamos, pero después de un tiempo nos convencemos de que no podríamos vivir sin ellas.
Vivimos tan alienados a las cosas materiales, que ni siquiera disfrutamos las cosas que verdaderamente valen la pena, como el estar con las personas que amamos, el sol, la brisa después de una llovizna, un atardecer, las estrellas nocturnas o simplemente el hecho de estar vivos. Y es que siempre estamos buscando tener más, somos como una maquina insaciable, nunca estaremos satisfechos. Nunca. Es la intención del consumismo.
Así qué, ¿Por qué no nos arriesgamos a vivir sin todo esto? Simplemente disfrutar cada día intensamente sin tener que preocuparnos por las cosas materiales, solo dedicarnos a amar, a disfrutar la vida. Yo quisiera hacerlo. Quizá sueñe como una linda utopía de locura juvinel, pero por lo menos creo que esta bien argumentada.
Si fatalmente pensamos, que nuestra casa se incendiaria sin razón alguna, ¿Qué nos dolería más? ¿Perder, muebles, dinero, tecnología y demás riquezas que acumulamos? ¿O perder solo un colchon? Creo que la respuesta es más que obvia. Si bien, no tenemos todas esas distracciones materiales y superfluas, en verdad, podríamos dedicarnos a lo que verdaderamente vale la pena.
Es un simbolísmo de lo que implica arrancar “desde cero”, pues soy de la idea, que formar una familia, es como construir un edificio, y cuando vas a construir algo, no tienes ni siquiera los materiales para construirla, además ¿Qué es más importante? ¿Tener el material para la obra? ¿O tener bien planeados los cimientos? Desde mi punto de vista, lo segundo es muchisimo más importantes.
Así que, porque no tomarnos un tiempo (el que sea necesario) para planificar bien los cimientos de lo que será nuestro hogar por el resto de nuestras vidas, despreciando todo lo que la sociedad nos ha obligado a necesitar y tomando únicamente lo que sea necesario. Creo que si realmente queremos meditar en esto, solo necesitamos tener a la persona que amamos y un colchon.
En fin, si siguen leeyendo hasta este punto de mi entrada, significa que estás ideas locas que se me ocurren, no están tan descabelladas o eres una de esas personas que mencione al principio, que son un poco más locas que el promedio. Felicidades. O quizás solamente, continuas leeyendo porque no tienes más interesante que hacer, cualquiera que sea el motivo por el que estés terminando esta extensa entrada, ojalá te tomes un tiempo para reflexionar, y si no te quieres ir al extremo de comprar solo un colchon y un banco, pues al menos que tomes esto en cuenta y ya no te aferres tanto a lo material y disfrutes cada instante que nos es dado.
Yo soy de la idea, que cada día es un regalo maravilloso del cielo, y no podemos jactarnos del día de mañana, nuestros días están contados y no sabemos cuando será el último. Por eso quiero terminar diciendo “Carpe Diem” aprovecha el día, dale importancia a las cosas que verdaderamente valen la pena, no dejes para mañana lo que sabes que tienes que hacer hoy, ama sin mesura, corre a decirle a esa persona especial que la amas, no sabes si mañana estará ahí, disfruta la lluvia, acepta nuevos retos, en resumen vive intensamente.
Quizás está sea solo una utopía, quizás un día tenga que voltear a la realidad y amoldearme a esta suciedad, digo sociedad, consumista y posmoderna, quizás sea demasiado idealista, quizás solo este demasiado enamorada, no me importa estar bien o mal, yo soy yo. Me da asco la simple idea de que quizás un día deba mandar a volar todos esos nobles ideales o no tendré para comer o subsistir. Mientras llega ese día, seré libre de pensar lo que me venga en gana.
Te reto, a disfrutar el día, a aferrarte a las personas y no a las cosas, a iniciar una historia con un colchon y un banco. Carpe Diem.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderSuprimirHola,Pau: Me ha gustado tu poema, irradía romamticismo, romamticismo no tradicional, sino aquel que esta teñido de amor, un amor tan sublime, que no necesita bienestar material para setirse seguro; hablas del amor sin tapujos, con un nivel de conciencia por encima de la sociedad que nos somete. Nada lo amenaza, ni lo inhibe, solo "es" existe, ojalá perdure.
ResponderSuprimirMe gusta tu manera de pensar, libre, sin ataduras, eres de las mujeres con un modo de pensar, que me identifico. Felicidades!! Un beso.