En un lugar tan deleznable como en el que yo vivo, la gente no sonrie de manera sincera.
Sonríen para ocultar su agonía.
Sonríen resignados, pero no son felices.
¿Por qué me tocó vivir en un lugar tan displicente?
La gente gusta de aparentar una felicidad falsa y superficial cuando por dentro se están desangrando.
La crisis que nos azota está tan presente como una estigma, nos marca y nos avergüenza.
Vivimos tan solitarios como un anacoreta, tan excluidos, tan olvidados...
Estoy cansada de habitar en el tálamo de la muerte y la pobreza.
¿Por qué tengo que sufrir tanto?
Ojalá pudieramos remontarnos al origen de nuestra cultura para poder encontrar la raíz de nuestra amargura; hayar la causa de la miseria y del hambre.
Si tan sólo hubiera una cura, algún antiséptico que matase este sufrimiento.
¿Por qué mi familia vive está dolosa mentira?
De creer que todo está bien.
De creer que todo ha mejorado, que todo ha cambiado.
Cuando la axioma de nuestra realidad es tan evidente, es tan vil, tan verdadera.
¿Por qué? Esa es la incógnita.
¿Por qué la vida me juega éste cruel dilema?
De dejar mi corazón en una desgarrante dicotomía.
De amar a mi tierra y despreciarla al mismo tiempo.
Y cuando llego al límite de la desesperanza, todas mis ilusiones se evaporan, se pierden en un cielo que jamás nos ha mostrado su supuesto ceruleo; de un cielo gris que nos ha olvidado y del que sólo se vierten tragedias.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Wow, me gusta me gusta... muy violet, buenos pensamientos pero ahora hay que pensar que podemos hacer para salir de eso
ResponderEliminar